En Blanc

En Blanc

En blanc

16/02/18
Sala Apolo (C/Nou de la Rambla, 113 Barcelona)

 

En Blanc (En Blanco) es un proyecto que vincula arte, tecnología y música. Nace con el objetivo de introducir, por primera vez, el arte contemporáneo en la mítica Sala Apolo, acercándose a su público habitual y haciendo que la obra interactúe tanto con el espacio, como con las personas que lo visitan.

Mónica Rikic presenta unas pantallas aparentemente en blanco. Gracias a un hack y a unas gafas, diseñadas por Alejandra Mata y Marta Minguell, el espectador tendrá una experiencia única e individual en la cual los visuales de David Galar i Gerard Mallandrich le permitirán escuchar música inexistente, creando de este modo la obra Sonidos ciegos, visuales sordos.

La interacción es una condición sine qua non para poder desvelar el contenido. Sin el gesto de la mirada, no hay obra. Mirar a través de las gafas especiales implica una experiencia individual en cada caso. Resulta imposible compartirla, fotografiarla o mostrarla. En este sentido, la individualidad frente a una pantalla y la relación que se establece con ella es similar a la que existe cuando se juega a un videojuego: solo lo vive uno mismo. Esta manera de vivir un instante realmente privado altera la sociedad de la información en la que vivimos, donde todo es compartido, expuesto, y genera la necesidad (irreal) de compartir con el mundo todo aquello que se vive.

¿Y qué es lo que esconden las pantallas? Onomatopeyas escritas, animadas de tal manera que acaban por crear una música dentro la cabeza del espectador. Algo inexistente en lo que al sonido se refiere, pero perceptible a través de la vista. Es decir, serán las gafas, y no los auriculares, las que generarán el ritmo. Estas onomatopeyas en danza nos llevarán al tarareo de una canción o de un ritmo que acudirá a nosotros de forma espontánea al visualizar las pantallas. Su estética dura encaja con la ambientación industrial de la Sala 3 y propicia un clímax propio de club, pero formalizado desde el arte contemporáneo.

Gracias al carácter interactivo de Sonidos ciegos, visuales sordos, la obra funciona por sí sola dentro de las paredes de la Sala 3 y juega con el carácter lúdico que hace especial a la Sala Apolo. El proyecto permite la convivencia de aquello público y aquello privado por el hecho de tener una experiencia individual en una sala siempre llena de gente. Junto con el oxímoron de percibir el ritmo musical a través de la vista, se agrupan una serie de contradicciones que proporcionan una experiencia inmersiva y única.

 

 

 

Fotos: Vidal Orga y Mireia Domènech
Vídeo: Daniel Barros